Lorena vs Lorena

Nadie le hace sombra, pero arrastra demonios con un poderoso adhesivo

Debe reconfigurar sus haberes. Cómo aceptar a personajes con un historial sin razones para sentir orgullo, entre el juego, el alcohol, los negocios turbios y el maltrato a grupos y personas que se juegan hasta la vida por ganar su simpatía.

Sería una contradicción meter con calzador a sus dos operadores principales en el sistema político que se funda en el combate a la corrupción.

Nadie le hace sombra. Tiene más de doce años en campaña, con importantes logros, como aquel de sobreponerse a la persecución emprendida por Mariano, misógino al extremo cuando ha saboreado la miel del poder.

Más no puede zafarse de una vida en la más extrema formación tricolor, donde el engaño sigue siendo la herramienta fundamental.

Otra doctrina transformó al país, y entra en la misma médula de millones de lopezobradoristas. Lorena ha ido labrando una imagen cercana al Presidente, y al mismo tiempo ha conservado intacto su priísmo recalcitrante, autoritario, amañado y engañoso.

Es lo que confunde y genera duda.

Hoy por ejemplo, en qué se decantaría un desencuentro con López Obrador? No me digan que el PRI dejaría cerrada su puerta a semejante perfil. No, para nada.

Y vuelve la duda que confunde.

Morena o PRI. Si en ambos el triunfo está en la bolsa, también puede crecer un sentimiento social en contra de la deslealtad.

Aquí se acaba la creencia de que los votos fueron logrados por ella y no por el efecto AMLO.

Ha de darse color que si su ex partido es un engranaje, Morena también lo es, con un líder omnipotente y mandos medios caóticos, así como sentarse seis horas a esperar el recurso de alguno de los programas de Bienestar.

Su reingeniería no debe demorar. Y tampoco su asentamiento en un equipo con ojos por todos lados, dando cuenta del queso gruyere por cuyos agujeros se cuelan desde apátridas hasta delincuentes.

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